Puya del Bodhicaryavatara

Esta es la versión completa de la Anutara Puya en la cual existen el triple de versos que en la puya de las siete etapas usual. Esta proviene del capítulos dos y tres de el libro Shantidevha Bodhicaryavatara
Traducción Armando Robles y Dh. Upekshamati

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1.Veneración

 

Con el fin de propiciar el ascenso del Bodhicitta,
esa preciosa joya de la mente,
rindo veneración a los Budas
a la joya perfecta del Verdadero Dharma
y a los hijos del Buda,
todos ellos océanos de virtud.

A partir de ahora les ofrezco
cuantas flores y frutos existan en el mundo,
cuantas hierbas curativas,
cuantas joyas,
y todas las aguas, transparentes y revitalizantes.

Ofrezco montañas de piedras preciosas
y bosques que se disfrutan en soledad,
enredaderas revosantes de flores
cuyas ramas colgantes
ofrecen frutos exquisitos.

Ofezco fragancias de los reinos celestiales,
el árbol de los deseos con frutos de joyas,
charcas y lagos engalanados con lotos
y el infinitamente fascinante graznido de los gansos silvestres.

Ofrezco ricas cosechas,
tanto silvestres como aquellas sembradas por otros.
Ofrezco todo aquello que pueda embellecer
a esos dignos de adoración,
así como todo lo que a nadie pertenece
en las infinitas esferas del espacio.

Conjurando todas estas ofrendas en mi imaginación,
las ofrezco a los sabios incomparables
y a sus hijos.
¡Oh! Piadosos,
dignos de los obsequios más selectos,
piensen bien de mi
y acepten estas ofrendas mías.

 

Además me ofrezco íntegramente a los Conquistadores
y a sus hijos.
Tomen posesión de su servidor, oh Sublimes Seres,
me entrego devotamente como esclavo suyo.

Habiéndome tornado su posesión,
nada tengo que temer en esta existencia;
únicamente obro por el bien de todos;
trascenderé mis males anteriores por completo,
sin volverme a comprometer en el futuro.

Con flores de mandarava, lotos azules y jazmín,
todas ellas gratas y aromáticas,
y guirnaldas entretejidas con maestría,
rindo tributo a los príncipes de los sabios
tan dignos de veneración.

Los envuelvo en nubes de incienso
dulces y penetrantes;
les ofrendo alimentos, duros y suaves,
y distintas clases agradables de bebida.

Les ofrezco lámparas con incrustaciones de joyas,
engalanadas con lotos dorados,
y, en el camino rociado con perfume,
esparzo manojos de hermosas flores.

Y que de ahora en adelante,
aparezcan encantadoras nubes de adoración
y nubes de música y canción
que plazcan a todas las criaturas,
mitigando su dolor.
Que fluya de los cielos
una lluvia incesante de flores y gemas preciosas
ante todas las joyas del verdadero Dharma,
ante todos los santuarios y todas las imágenes.

Además glorifico los Océanos de Excelencia,
con inundaciones de alabanzas melodiosas;
y que constantemente surjan ante ellos
nubes de suaves elogios.

Cuantos átomos existan
en los miles de millones de mundos,
tantas veces saludo en reverencia
a todos los Budas de las tres eras,
al Saddharma
y a la excelentísima Comunidad.

Rindo tributo a todos los santuarios
y lugares en los que hayan estado los Bodhisattvas.
Dedico un hondo homenaje a los maestros
y a todos aquellos que merezcan un saludo respetuoso.

Mantra y ofrendas
2. Confesión y búsqueda de refugio

 

Con las manos alzadas en súplica,
ruego a los Budas y Bodhisattvas,
los grandes piadosos del Universo entero,
hagan favor de escucharme.

Cualquier mal que haya realizado
o llevado a otros a cometer
a lo largo de los ciclos sin comienzo del renacer –
abrumado por los engaños de la ignorancia
y regocijándome en mis actos–
ahora, abatido por el remordimiento,
desde mi corazón
confieso toda mi maldad a los Budas.

Cualquier mal que haya ocasionado a las Tres Joyas,
a mis padres,
maestros u otros dignos de respeto,
haya sido un mal por obra, palabra o pensamiento,
confieso a los Líderes
las muchas ofensas oscuras,
el violento mal.

¿Cómo he de escapar a mis negras obras?
Vivo en terror perpetuo, oh Guías del Mundo,
no sea que vaya a morir en este momento,
aún colmado de maldad.

¿Cómo he de escapar?
Protéjanme de mi propia maldad
para que la muerte no me sorprenda
antes de ser purificado.

El Señor de la Muerte se muestra indiferente
ante los actos u omisiones.
Como rayo me abate,
tanto en salud como en enfermedad.

Con base en mis gustos y disgustos,
he cometido muchas clases de maldad;
olvidé que tarde o temprano
deberé dejar esta vida,
abandonando todo y en soledad.

Aquello que odio dejará de ser,
aquello que amo dejará de ser,
dejaré de ser
y todo dejará de ser.

Día y noche,
mi vida se encamina hacia la destrucción,
nada la puede detener,
con toda seguridad he de morir.

Justamente el día de hoy,
busco mi refugio
ante los poderosos Protectores,
cuyo propósito es defender al universo,
valerosos conquistadores
que someten al sufrimiento donde se encuentre.

Asimismo me refugio sin reservas
en el Dharma que establecieron,
la morada segura contra las rondas del renacer;
del mismo modo me refugio
como huésped de los Bodhisattvas.

Temblando de miedo,
me entrego a Samantabhadra
y concedo a Manjughosa
el regalo de mi cuerpo.

Al Protector Avalokitesvara,
que siempre obra piadosamente,
imploro aterrorizado:
«¡Por favor proteja a este malhechor!».

A los nobles Akasagarbha y Ksitigarbha,
a todos los Grandes Piadosos,
clamo desde el corazón que me protejan.

Además busco refugio en Vajrapani;
que ante su mera presencia
huyen atemorizados
los emisarios de la muerte y demás demonios maléficos.

Hasta ahora he ignorado sus enseñanzas,
pero al divisar los tormentos que me esperan,
busco ahora su refugio.
Por favor desaparezcan mis temores de una vez.

La maldad que por ignorancia
y torpeza he acumulado –
maldad en el mundo de la experiencia cotidiana,
así como la maldad de comprensión e inteligencia–
toda ella hago saber a los Protectores.

Parado ante ellos,
con las manos alzadas en señal de reverencia
y aterrado del sufrimiento,
les rindo tributo una y otra vez.

¡Que los líderes lo acepten con gentileza,
justo como es, con sus muchas fallas!
¡Oh! Protectores, no he de volver a cometer
aquello que no sea de bien.

Refugios y preceptos
3. Acogida del Bodhicitta

 

Me regocijo con gran deleite
ante las buenas obras de todos los seres,
mediante las cuales obtienen descanso
y el fin del sufrimiento.
¡Que aquellos que han sufrido sean felices!

Me regocijo por la liberación de los seres
del sufrimiento causado por las rondas de la existencia,
me regocijo por la naturaleza del bodhisattva
y el Buda,
que son Protectores.

Me regocijo por el ascenso de la Voluntad hacia la Iluminación
y la Enseñanza:
océanos de felicidad para todos los seres,
morada del bienestar de todos los seres.

Saludándolos con manos plegadas,
rueguen a los Budas de todos los dominios:
¡que hagan brillar la lámpara del Dharma
y a todos aquellos deambulando en el sufrimiento de las falsas ilusiones!

Con las manos plegadas en señal de reverencia,
imploren a los conquistadores deseosos de entrar al Nirvana
que permanezcan eternamente en este sitio,
que la vida en este mundo jamás oscurece.

Que el mérito obtenido
actúe de forma tal que ayude
a aliviar el sufrimiento de todos los seres.

Permítanme ser medicina para los enfermos,
su médico y enfermero,
para que no haya más enfermedades.

Permítanme destruir los tormentos del hambre y la sed
con diluvios de alimento y bebida;
y en los siglos de hambruna,
permitan que mi ser mismo sea agua y comida.

Permítanme convertirme en un interminable tesoro
para los pobres y desposeídos;
ser su sirviente
para otorgarles todo lo necesario.

Cedo sin consideración de mi mismo
mi personalidad a través de mis existencias,
mis posesiones
y mis méritos de las tres vías posibles,
en beneficio de todos los seres.

El Nirvana es la renuncia a todo,
y lo que añora mi corazón es el Nirvana;
si he de renunciar a todo,
¡concédanme entregarlo a los seres!

Déjenme entregarles mi cuerpo
para hacer con él su voluntad: conceder

Puesto que se los he entregado,
¿qué ha de importarme lo que hagan con él?

Permítanles hacer lo que deseen,
lo que sea que les plazca,
pero no admitan que sufran desgracias
por obra mía.

Permítanles odiarme;
permítanles amarme;
pero sea lo que sientan por mí,
que les acarree todo lo que deseen.

Permítanles juzgarme mal;
permítanles mofarse de mí;
permítanles levantarme falsos;
pero permítanles compartir la Iluminación.

Yo podría ser protector
de los desamparados;
guía de los errantes;
navío, puente, paso
de aquellos que sueñan con la otra orilla.

Para todos los seres,
sería una lámpara para quienes necesiten luz;
una cama para quienes requieran descanso;
un esclavo para quienes busquen tenerlo.

Para todos los seres,
sería una gema que concede deseos,
un jarrón ilimitado,
un conjuro mágico,
un árbol de los deseos,
una vaca de la abundancia.

Tal como la tierra y otros elementos
son serviciales en muchos sentidos
para la cantidad infinita de seres
que habitan el espacio sin fronteras,

Que del mismo modo me convierta
en aquello que mantiene a los seres
a través del espacio,
hasta que todos hayan alcanzado
la paz.

Tal como los Budas de antaño
tomaron este corazón Bodhi
y emprendieron convencidos
el camino de los Bodhisattva,

Del mismo modo despertaré este precioso corazón
en nombre del bienestar del mundo,
y yo también he de seguir aquel camino
en toda su plenitud.

Y como el sabio
que alegremente captura el corazón Bodhi,
he de regocijarme
con el fin de que crezca y prospere en mí.

Hoy mi nacimiento rinde frutos
y mi humanidad ha sido alcanzada;
hoy renazco en la familia Buda
y a partir de ahora soy hijo del Buda.

Y ahora, debo estar a la altura de mi nacer,
sin manchar esta inmaculada familia
por medio de mis acciones.

Tal como el ciego puede encontrar por azar
una joya invaluable en un monte de escombros,
de tal manera, de algún modo, este espíritu Bodhi se oculta,
incluso dentro de mí.

Es el elíxir de la vida
que destruye la muerte, la destructora de todo;
tesoro ilimitado que acaba con la pobreza;

Cura suprema contra la enfermedad del mundo;
árbol de tranquilidad para el atareado mundo
que deambula en el camino del ser.

Es un puente para los viajeros
que pasan sobre las aguas del sufrir;
luna creciente del corazón
que sosiega el calor de las pasiones;

Es un gran sol
que disipa la oscuridad de la ignorancia del mundo.
Es mantequilla fresca
procedente de la leche del Verdadero Dharma.

Para la caravana de seres famélicos
perdidos en el camino de la existencia,
representa un banquete de alegría
que refresca plenamente
a los hambrientos de felicidad.

Hoy invito al mundo a la Budeidad
y a la felicidad del Dharma.
¡Que los dioses, titanes y todos se regocijen!

4. Consumación

 

Por el mérito obtenido por estas acciones,
que todos los seres embellezcan el Camino del Bodhisattva.

Y que todos aquellos torturados en cuerpo o espíritu
alcancen por mis méritos
océanos de dicha y felicidad.

Que por cuanto permanezcan en el samsara
jamás pierdan su alegría.
Y que por siempre alcancen
la dicha del Bodhisattva.

Que los ciegos contemplen las formas
y los sordos escuchen,
que los afligidos obtengan consuelo
y los cansados estén contentos y en paz.

Que los enfermos se reencuentren con la plenitud,
los cautivos sean liberados,
los débiles se vuelvan fuertes
y todos los seres actúen amorosamente unos con otros.

Que los dioses protejan a los desamparados,
a los jóvenes y ancianos,
a los durmientes, olvidados y enloquecidos,
de todas las enfermedades y angustias,
y que envíen las lluvias en la época adecuada.

Que las cosechas sean abundantes,
los reyes justos
y los medicamentos potentes;
que jamás criatura alguna sufra,
se enferme o sea desdichada,
odiada o abandonada,
y que ninguna obre con maldad.

Que por mis méritos
los seres de todas partes sin excepción
actúen siempre con maestría
y nunca sean separados del Bodhictitta,
que se rodeen de Budas
y liberen de las obras de Mara.

Que todos vivan infinitamente
con vidas eternamente dichosas,
que incluso perezca la palabra “muerte”.

Que todas las regiones se llenen de Budas
y del sonido del Dharma.

Que grupos de Bodhisattvas se congrueguen
en grandes asambleas por todo el universo.
Que adornen el mundo con su esplendor.

Que por siempre sea escuchado el sonido
del Dharma por todos los seres
en el canto de las aves,
en el murmullo de los árboles,
incluso en los danzantes rayos solares.

Que por mis méritos
se unan eternamente los seres
con los Budas y Bodhisattvas,
y que con infinitas nubes de adoración
veneren al Gurú del Mundo.

Que prosperen las comunidades espirituales,
se colmen de declamaciones y alabanzas;
que el Sangha siempre esté en armonía
y consiga todas sus metas.

Que los Dharmacharis alcancen la sabiduría
y enseñen con entusiasmo.
Que permanezcan en dhyana
sin que su mente se distraiga.

Que se rinda honores y apoye a los sabios,
que conserven la estirpe de las enseñanzas
y su fama domine el orbe.

Que al evitar los reinos colmados de tristeza,
los seres renazcan en la Tierra Pura,
libres de sufrimiento,
con cuerpos celestiales formados de luz;
y que alcancen ahí la Budeidad.

Que por cuanto se extienda la existencia del espacio
y la existencia del tiempo,
dedique mi vida
a las penas del mundo.

Siendo la única cura para este mundo en sufrimiento,
que la enseñanza del Buda,
pletórica de honor y de gloria,
persista hasta el final de los tiempos.

MANTRAS FINALES



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